Respetar es Educar 2015


Es innegable que las tareas de nuestros hijos e hijas son, en múltiples ocasiones, fuente de discusiones y problemas en el seno de las familias, y se convierten en tensiones que los pequeños también arrastran al entrar en las aulas. Este es el resultado de interiorizar el actual sistema de gestión de los deberes. Un problema que el presidente de CEAPA, Jesús Salido, analizó concienzudamente en la XVI edición de las Jornadas ‘Respetar es Educar’ organizadas por Fampa Ceuta que se han celebrado en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez.

Tal y como explicó Salido durante su ponencia, “en CEAPA tenemos conocimiento de alumnos y alumnas que son suspendidos por el simple hecho de no hacer los deberes, a pesar de tener aprobados los exámenes con buenas notas”. Pero las tareas no solo pueden afectar al currículo del estudiante, también pueden suponerle trastornos psicológicos “como ansiedad, falta de sueño o apetito porque cada uno tenemos nuestra forma de ser y de asumir la presión”. Y es que en muchos casos, además, “el profesor exige al alumno o alumna explicaciones públicamente, ante de toda la clase, sobre los motivos que le han llevado a no hacerlos”.

Y, por si esto fuera poco, las tareas también suponen una importante fuente de desigualdad entre los estudiantes. A criterio de Salido, “hay familias que no tienen el tiempo suficiente, los conocimientos o las capacidades necesarias para acompañar y ayudar a sus hijos e hijas con las tareas”. Una situación que tan solo pueden solventar las familias con mayores posibilidades económicas “que buscan para sus hijos e hijas profesores particulares y academias que les ayuden a avanzar con el curso escolar”. Pero, ¿qué ocurre con las familias que no se lo pueden permitir? La respuesta es muy clara para el presidente de CEAPA, “no podemos hablar de alumnos fracasados, es el sistema el que ha fracasado”.

Por todos estos motivos Salido, como presidente de CEAPA, exige que se erradiquen las tareas. “Los deberes deberían basarse en la calidad y no en la cantidad. Deberían poder hacerse durante la vida diaria y en familia. Deberían ser voluntarios y no evaluables”, concluye Salido.