7 contra 7


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Competir para ver quien tiene más conocimientos sobre Ceuta siguiendo las reglas de un deporte de equipo como el balonmano, así surgió de la imaginación del por entonces vicepresidente de Fampa Ceuta, y amante del balonmano, Pedro Mira, en el año 2000/01, la iniciativa ‘7 contra 7’. Y desde entonces y durante ocho ediciones consecutivos, más de 1.000 jóvenes estudiantes ceutíes de los diferentes centros escolares de la ciudad compitieron para alzarse con el ansiado galardón de los ganadores.

Una iniciativa que desde sus comienzos contó con una excelente acogida tanto desde los propios estudiantes, como de la comunidad educativa en general. Así como padres y también los medios de comunicación de la ciudad que la apoyaron con una amplia cobertura. En este sentido, la Radio Televisión Pública de Ceuta (RTVCE) emitió varias ediciones de la competición que fueron presentadas por figuras públicas como Germinal Castillo, Antonio Gómez o Carlos Coronado.

De igual manera, la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos contó también con el inestimable apoyo de la Ciudad Autónoma de Ceuta, la colaboración del Instituto Ceutí de Deportes (ICD) y el Ministerio de Educación y Ciencia, para llevar a cabo este concurso de ámbito cultural que nacía con la finalidad de “potenciar, mejorar la enseñanza y dar una mayor difusión a la cultura en nuestra ciudad”. Así como “recuperar el espíritu participativo y de atención juvenil del que están tan necesitados nuestros jóvenes actualmente”, tal y como se recoge en sus bases.

El concurso, que también llegó a denominarse ‘Cancha y pupitre’, contaba con una mecánica muy sencilla basada en enfrentamientos eliminatorios entre los diferentes equipos a base de preguntas de temática diversa: Matemáticas, física y química, sociales, lenguaje, conocimiento de Ceuta y del medio, además de unas pruebas deportivas sencillas al final de cada enfrentamiento. El equipo que mayor puntuación obtenía era el vencedor. Y en las finales, se seguía un sistema de liguilla, donde el equipo que después de jugar todos sus encuentros sumaba más puntos, era el gran vencedor.

Los equipos se repartían en seis jugadores de campo, cuatro para las pruebas físicas y dos reservas, todos ellos estudiantes de Primero y Segundo de E.S.O de cualquier centro escolar de Ceuta. Los seis jugadores de campo se repartían a su vez de la siguiente forma: Tres centrales, dos extremos y un portero.

Y como no, tampoco el ‘7 contra 7’ se podía librar del penalti, designados por cada tres preguntas sin contestar o si algún jugador perturbaba el orden. Una pena máxima que se lanzaba tal y como lo conocemos en una portería de fútbol sala. El encargado de ‘pitar’ lo penaltis, era el árbitro/presentador, también encargado del sorteo de los campos y la lectura de las preguntas. Además del árbitro también había un interventor, encargado de dar fe de las actuaciones y custodiar las preguntas, y la ‘Mesa’, constituida por tres personas cualificadas, con solvencia cultural que actuaban de jurado.

Finalmente, el equipo ganador era galardonado con un viaje con todos los gastos pagados para todos sus miembros. El broche de oro a unas duras jornadas de competición y convivencia entre los jóvenes estudiantes de la ciudad, con Ceuta como telón de fondo.